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­La piel que habito. El uso de la piel del estudio Coll-Barreu Arquitectos

Hoy traemos, en estas páginas, edificios que hablan por la piel, a través de la transpiración que de ella nos llega. La piel ha sido siempre un tema controvertido; por ella, se ha segregado, se ha matado, clasificado, vilipendiado, ensalzado. Ha sido estandarte de movimientos, de corrientes políticas, de modas.

araba

En el reino de la arquitectura, el papel de la piel no cambia demasiado. La piel de los edificios es su fachada, ese elemento que separa algo tan evidente como eldentro, delfuera. A medida que iba avanzando la técnica, las primeras pieles -pesadas envolventes, que sostenían el edificio-, fueron haciéndose más ligeras, perdiendo masa; de ese modo, y buscando un ejemplo simple, pasamos de los pesados muros de piedra del Románico, a las fachadas de vidrio de finales del siglo XX.

El estudio Coll-Barreu Arquitectos, firma bilbaína con los arquitectos Juan Coll-Barreu y Daniel Gutiérrez como cabezas visibles, empezó a desarrollar en elsuper-cuartelde la Ertzaintza de Erandio un lenguaje en el que la piel ya no era una barrera que dividía en exterior del interior, sino una membrana que, al modo de las membranas celulares, era más que un simple elemento de contención: se convertía en un órgano que servía para dejar pasar información. Ese control visual se vuelve una obsesión a lo largo de la obra del estudio bilbaíno. Esta visión, común hoy en día pero novedosa por aquel momento, le valió al estudio el primer de los dos premios FAD de arquitectura que posee.

Como ya hemos comentado, los avances en la técnica a principios del siglo XX hicieron posible la disociación de estructura y cerramiento: la piel dejaba atrás, junto con su masa, la obligación de tener que sostener el edificio. Era libre para adoptar formas más extravagantes; antiguamente, la división de la fachada tenía que ver con los elementos que sujetaban el mismo edificio. Hoy por hoy, si así se desea, las fachadas pueden establecer ritmos caprichosos y escultóricos.

Precisamente esos caprichos aparecen en la obra más mediática del estudio Coll-Barreu: la sede en Bilbo de Osakidetza. Este edificio supuso un revulsivo en el panoráma arquitectónico de la villa. EL ensanche de Bilbo siempre se había distinguido por tener una mezcla ecléctica de estilos en la trama del Ensanche, pero casi no había tenido que lidiar con edificios tan llamativos.

El edificio, cuya mayor característica es esa fachada vidriada, rota y con un aparente caos, consigue eso tanposmodernocomo es el reflejo de la ciudad en la fachada del edificio, que, según algunos sesudos filósofos como Fredric Jameson, no hace sino intentar anular el edificio, fundiéndolo con la ciudad. Es evidente que hay una tensión entre el intentarcamuflarsecon los reflejos de la ciudad y el cielo de Bizkaia, y el alarde barroco que propone la fachada.

Otro edificio, recién inaugurado, es el E8 del Parque Tecnológico de Araba. El edificio, de fachada multifacetada, refleja en su exterior el entorno natural, paisaje de moda en los parques tecnológicos modernos. Según palabras del propio Coll-Barreu, el edificio, de este modo, busca integrarse con el entorno, reflejando los pastos verdes de Miñano. Que un edificio de acero, vidrio y aluminio pueda integrarse en un pasto verde es algo bastante difícil de creer, se mire por donde se mire, pero lo indudable sigue siendo la rotundidad de la propuesta exterior.

Otra cosa que hace una piel es mantenernos frescos, mediante varios procesos biológicos sencillos pero altamente sofisticados, como puede ser la sudoración. Esto, en el nuevo lenguaje de la arquitectura bioclimática, se traduce como una fachada que sirve de piel para ventilar en verano, calentar en invierno, y tamizar la luz solar evitando molestos deslumbramientos.

Un ejemplo de esto, de nuevo en el estudio Coll-Barreu Arquitectos, lo encontramos nuevamente en un parque tecnológico, en Bizkaia esta vez. Los edificios 500 y 502 se idearon conjuntamente, aunque estaban diseñados para tener un funcionamiento independiente. Dos formas cilíndricas aparecen, formando una suave forma circular, no exactamente un círculo, ni tampoco una elipse, ni siquiera un óvalo.

Esa forma circular forma una piel doble, que es un elemento conectado de arriba a abajo, creando, por un lado, un tiro térmico capaz de crear una convención de aire que mejore la ventilación y, de ese modo, reduzca la necesidad de aire acondicionado. Por otro lado, se crea un colchón de aire que, correctamente gestionado, crea un efecto invernadero en invierno, y mejor el aislamiento térmico en verano.

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