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Facultad de Economía, por Otxotorena Arquitectos

Supongo que si los autores escribieran sus novelas de puño y letra, el panorama de los libros más vendidos cambiaría sustancialmente. Escritores magníficos, o tal vez no tan estupendos pero de buen vender, acabarían en la más ignominiosa miseria si resultara el caso de no tener una letra inteligible. En ese hipotético mundo paralelo, la caligrafía sería asignatura obligatoria de nuevo en el currículo de cualquier escritor que se preciara.

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En la arquitectura “grandiosa”, aquella reflejada en artículos como este o publicaciones especializadas, es decir, aquella destinada a perdurar en el tiempo, la caligrafía y el discurso, como si de continente y contenido se trataran, deben ir de la mano. Un autor puede acumular pequeños “tics” caligráficos –aquí hago un palo de la letra f más largo, allá hago un círculo de la i más grande–, pero debe cuidarse de excederse en sus manierismos, si no quiere que la obra se convierta en un pequeño despropósito. La obra de Otxotorena Arquitectos está, si se me permite, llena de pequeños tics que caracterizan al estudio y que, sin embargo, consiguen encajar en un marco que era, a priori, bastante complejo.

La Facultad de Economía y Empresa de la Universidad del Opus, en Iruñea, está destinada a ser el nuevo centro formativo en torno al cual orbite esa manera de educar dictada por el acuerdo de Bolonia. José Manuel Otxotorena, cabeza del estudio, es un arquitecto que juega en casa: hasta 2009 ha sido director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Opus y ha compaginado el ejercicio de la profesión con la enseñanza y, sobre todo, con la investigación.A través del análisis de la nueva facultad, vamos a ver trazas de otras obras con su firma que tal vez no sean demasiado numerosas, pero sí que resultan ejemplos de eso que me he atrevido a llamar arquitectura “grandiosa”. Puede que grandioso no sea el primer pensamiento que nos cruce la cabeza cuando, paseando por la calle San Agustín, en el Casco Histórico de Iruñea, alcemos la vista hacia donde un día se erigió el frontón Jai-Alai y, más tarde, el gaztetxe, cuyo desalojo supuso un auténtico sitio sobre el barrio. Sin embargo, una vez pasada la primera impresión, podemos admirar el ritmo de su fachada, la manera en la que, con una pieza simple y la repetición de la misma, se crea un volumen gigante y, a la vez, con una escala adecuada.

El edificio que reemplaza al frontón (un centro hidrotermal) es obra de Otxotorena Arquitectos, y es ahí donde encontramos el primer tic que se repetirá en la Facultad de Economía: el edificio nuevo “abraza” a uno antiguo dedicado a la enseñanza del Derecho, y por obra de ese abrazo se hace necesaria la creación, en la fachada sur, de un alzado común, un elemento que siguiera con ese abrazo haciendo que, desde las campas adyacentes, los dos abrazados parecieran uno solo. Para eso, Otxotorena crea un pórtico de pilares triangulares de hormigón prefabricado y aluminio que se extiende por todo el lado sur, disolviéndose a medida que llega al extremo oeste, creando en un segundo plano una fachada “encajonada” por una caja de hormigón armado. Esta caja nos lleva a otro proyecto suyo y a otro tic que se podría achacar a los navarros. En Alberite (La Rioja), la ermita Virgen de la Antigua conforma un edificio construido alrededor de unas ruinas existentes. Es un proyecto sencillo, austero, que busca simplemente crear un refugio para la oración. Sin embargo, llama poderosamente la atención la reinterpretación que se hace del campanario tradicional, remarcado precisamente por una caja de hormigón. El tener que adaptarse a la anterior Facultad de Derecho supuso que este proyecto tuviera grandes condicionantes iniciales, haciendo que la geometría “rotunda” –líneas paralelas, sin quiebros o duda alguna– tuviera que imperar.

Para hacer ese trance más llevadero, Otxotorena hace que el edificio sea funcional pero muy trabajado en la sección vertical, creando un gran vacío en el hall de entrada, alrededor del cual se articula todo el resto. Casi queriendo romper con toda la geometría anterior, el lado norte nos ofrece lo que posiblemente sea la imagen más estilística de todo el proyecto, aunque no por ello la menos bella. La torre de oficinas se crea con una fachada de hormigón donde los huecos varían de un lado para otro, en una solución ya vista en autores como los castellanos Tuñón & Mansilla, o el maestro Le Corbusier. Es, tal vez, la única concesión al manierismo de autor en un edificio con vocación funcional. Vista de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad del Opus, obra de José Manuel Otxotorena Arquitectos y en la que el edificio nuevo “abraza” a uno antiguo dedicado a la enseñanza del Derecho.

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