
El objetivo de crear un espacio amable lleno de vegetación y espacios para poder estar, es que la gente se sienta invitada a ocupar el espacio.
Durante el día, los materiales como el asfalto, cemento, hormigón… absorben y acumulan el calor transmitido por el sol. Este calor que se mantiene en el pavimento exterior es el que da una sensación de temperaturas altas en el ambiente. Este efecto, puede provocar problemas como el aumento de consumo de energía para la refrigeración, mayor contaminación del aire y un impacto negativo en la salud de las personas, especialmente en olas de calor.
En el caso de la plaza de Santa Ana en Ermua, la plaza tiene una dirección sur, es decir, en la mayoría de las horas del día, sobre todo, en las estaciones de primavera y verano, el sol irradia directamente contra los materiales duros del pavimento de la plaza. La plaza se ubica entre dos medianeras dejando hueco libre hacia el sur, por lo que son las horas del mediodía, que el sol más fuerza tiene, cuando los rayos del sol penetran directamente en el hormigón del espacio, subiendo fuertemente su temperatura. Entre otras cosas, es por eso, que la plaza se vuelve un espacio poco agradable para poder pasar el tiempo. Este efecto se denomina Efecto Isla de calor.

Para combatir con el efecto de Isla de calor, se decide por crear un Oasis urbano. El oasis urbano es una solución basada en la naturaleza, con el objetivo de crear ciudades más frescas, limpias y manejables. Para conseguir el oasis urbano, se deberá realizar una desurbanización, es decir, sustituir los pavimentos duros (el hormigón en este caso), por pavimentos de vegetación.
Jardín terapéutico
La creación de un jardín terapéutico en la plaza de Ermua ofrecería un espacio de calma y bienestar, especialmente beneficioso para la población de edad avanzada en el barrio de Santa Ana. Este tipo de entorno permite a las personas conectar con la naturaleza en soledad, favoreciendo la relajación y la reducción del estrés. Rodearse de plantas, árboles y flores no solo se mejora el estado de ánimo, sino que también estimula los sentidos y fortalece el vínculo con el entorno natural, algo esencial en entornos urbanos donde predominan las superficies artificiales.
Además, el diseño de la plaza incluye mobiliario adecuado, como bancos y zonas de descanso, donde las personas puedan sentarse, relajarse o simplemente estar, favoreciendo el contacto con el entorno. Este espacio se convertiría también en un lugar para la interacción social, donde los vecinos podrían relacionarse entre sí en un ambiente tranquilo y accesible, por lo que se busca que las personas puedan tener un envejecimiento activo, de manera que las personas se animen a salir de sus casas y dando un paseo puedan llegar a un espacio agradable en el que quieran pasar su tiempo.

El objetivo de crear un espacio amable lleno de vegetación y espacios para poder estar, es que la gente se sienta invitada a ocupar el espacio. Los muros de mampostería que rodean el espacio generan una barrera visual, limitando la conexión entre la plaza y las calles adyacentes, y reduciendo la sensación de apertura y accesibilidad.
Entonces, es eliminando zonas de los muros de mampostería, la manera en que la vegetación se integra en la calle e invita a las personas a entrar en la plaza.
Con el material sobrante de los muros de mampostería eliminados, se cerrará el acceso directo desde las escaleras actuales. Se creará un acceso totalmente directo desde la acera mediante unos peldaños, y se mantendrá la rampa construida actualmente como segunda entrada.
El proyecto propone un proceso de desurbanización del espacio mediante la eliminación de pavimentos duros y su sustitución por superficies permeables y vegetación. Esta intervención permitirá reducir el efecto de isla de calor urbana, ya que los materiales vegetales y suelos naturales absorben menos radiación térmica en comparación con el hormigón o el asfalto, favoreciendo una temperatura más equilibrada en el entorno. Además, la incorporación de vegetación y suelos permeables mejorará la absorción de aguas pluviales, disminuyendo la escorrentía y facilitando la infiltración del agua en el subsuelo, lo que contribuirá a una mejor gestión del drenaje urbano.
Hoy en día, frente a la plaza se encuentran los contenedores de residuos. Estos contenedores hacen que la visibilidad desde el espacio no sea nada agradable. Tras un estudio de posibles ubicaciones para los contenedores en el barrio, resulta imposible cambiarlos de lugar, ya que nos encontramos en un barrio que está lleno de pendientes, lo que dificulta la accesibilidad ante las personas de movilidad reducida, y prácticamente todos los bloques contienen viviendas en la planta baja, por lo que no se pueden ubicar frente a otras viviendas.
Es por eso, que se mantendrán en su lugar original, pero se creará una barrera de madera ante ellos, para que no se vean desde la plaza.












